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Mi infierno.

No voy a pedirte que me salves.

Solo yo he edificado este infierno que ahora puedo llamar hogar.
Y me pertenece, me pertenece tanto como le pertenezco a él.

Yo levanté sus paredes de llama, humo y carne.
Lo hice mio y en su centro decidí abandonarme.

Ni siquiera voy a pedirte que te quedes.

Búscate tu infierno y plasma tu ser en sus paredes.
Aviva el calor de vuestra pertenencia mutua.

Siéntelo, resultado de tu obra magnánima.
Descubre como obra en ti. como te moldea.

No puedo pedirte que me salves
porque este infierno soy yo.

Y no puedo pedirte que te quedes,
porque me construí inhabitable.

Puedes elegir salvarme o no salvarme,
como puedes elegir quedarte o marcharte.

Pero, si prefieres no decir nada, si decides no elegir,
que sepas que voy a esperarte.

Te voy a devolver la mirada, entre las llamas y el humo.
y no voy a pedirte que te quedes.






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