Otro lunes como siempre. Otra vez lo mismo de siempre. Recogiendo los resto de mí y trazando otro plan vacuo por hacer algo mientras se hace tiempo esperando a que pase algo. Por lo general no pasa nada, nada nuevo y es otra vez lo mismo de siempre. Pero me muevo, tal vez solo sea por limpiar mis telarañas y hacer sitio a otras nuevas. O por ver si moviéndome algo puedo engañar la desidia que habito. Muchas veces no, pero otras me engaño y durante un ratito todo parece distinto. Como si se derritieran las paredes de cera de esta cárcel que soy yo y que me encierra a mí. Como si pudiera salir de mí.
Es esas veces que todo parece distinto y por repetidas tantas al final huelen igual. Al final saben al mismo asco que el resto de lunes. Hoy es una de esas veces. Tratando de limpiar la fachada del ser, para parecer menos roto y tomar cada engaño como una victoria de lo que termina siendo el baile entre ruinas y escombros. Al principio cuesta, como todo, pero al final te decides por cuidarte un poco, por mimarte un poco, haciendo por entrar en el grupo de los que sonríen mientras dicen: “al menos tenemos salud”. y sales sonriendo pensando que los ojos tristes y las gafas de sol no son el peor "outfit" que has combinado últimamente.
Caminas, hace un día de mierda, otro lunes, como siempre. Al final parece que pasan cosas, y te engañas pensando que son suficientemente importantes como para dejar en standby el resto de cosas que objetivamente parecen más serias, pero te llenan menos, o te hacen sentir más incapaz. En fin, se te acumula todo y tienes que hacer cosas. Has conseguido salir de la cama, ducharte, desayunar como una persona y no como un hobbit. no tienes tanto más que hacer. Date caña.
Comentarios
Publicar un comentario